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 La realidad manipulada

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albano

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MensajeTema: La realidad manipulada   Jue 13 Nov - 13:06

(este es un artículo que salió en la revista de La Nación el pasado domingo; para los que no lo vieron, aquí se los dejo)

Gracias a la tecnología, hoy es posible alterar una imagen hasta límites antes impensados. Cómo usamos y cuánto abusamos del Photoshop, un recurso que, en la era digital, está al alcance de todos.




Una muchacha bonita mira la luz de la luna desde la terraza de un edificio. Al fondo, el perfil de la ciudad asoma húmedo y un poco amenazante. La escena recuerda a la publicidad de unos conocidos jeans, pero no lo es. Es la imagen, trucada con el programa Adobe Photoshop, que Jackeline Traviani (16) eligió como leitmotiv para el libro de fotos de su fiesta de cumpleaños de 15.
"Tenía la idea de imitar alguna publicidad que me gustara. Intentamos algunas, pero eran producciones muy complicadas, y ésta es la que mejor quedó. Una se da cuenta cuando una foto está manipulada y cuando no. Es algo tan común que ya todos lo distinguimos fácilmente.
Ya no creés lo que estás viendo. Cuando salgo con mi novio y vemos por la calle la foto de una modelo, yo le digo: «Ahhh!, mirá que linda!» Y mi novio dice: «no le creas nada. Hay que ver cómo es personalmente». En mi colegio, las chicas se llenan de cremas cosméticas y tratamientos faciales. Todas quieren parecer modelos, pero la única manera de lograrlo rápidamente es con el Photoshop."
El testimonio de Jackeline deja en evidencia una verdad cada vez más clara para todo el mundo: las fotos mienten. Mienten porque siempre son el resultado de la elección subjetiva de quien opera la cámara; pero en la era de la informática y de la aparición del Adobe Photoshop (hoy, el programa de edición de imágenes más difundido del planeta), las posibilidades de alterar los contenidos de una fotografía se han multiplicado exponencialmente.
Lo que antes requería un dominio técnico muy sofisticado y mucho tiempo para lograr un resultado aceptable, ahora se hace en cuestión de minutos, y es casi imposible distinguir cuál es la foto original y cuál la falsa.
Son tantas las funciones y posibilidades de alteración que brinda este software, que prácticamente no existe manera de conocer y aplicar todas las herramientas que ofrece al usuario.
Para Miriam Traviani (41), la mamá de Jackeline, hay que saber discernir cuándo usar el Photoshop y cuándo no: "En las fotos familiares no lo usamos. Mis hijos, para sus fotos personales hacen algún tipo de manipulación. Cambian colores, realzan brillos, etcétera. En una foto grupal, recortan alguna imagen para subirla al Facebook. A mí no me gusta particularmente este tipo de manipulación, pero me parece bastante práctico. A veces las fotos no salen bien, y con el Photoshop se pueden mejorar y no perderlas. No intentaría modificar una nariz en una cara de una foto familiar. Pero si la nariz no salió bien, la corregiría para que se viera como es en realidad, porque a veces los ángulos de toma no son los más favorables. Pero lo haría sólo para embellecer. La foto es un recuerdo que se guarda a través de los años. En algún evento familiar muy importante se puede intentar retocar levemente a algunas personas, pero nunca excedería una finalidad cosmética".
El resultado de la manipulación sin límites ha traído por parte del público una gran desconfianza respecto de la veracidad de la imagen fotográfica. Pero, al mismo tiempo, esta nueva cultura acerca de la imagen y de sus contenidos cada vez más ambiguos genera en los que fotografía y en los fotografiados una necesidad irresistible de "ver y verse mejor".
Hasta el año pasado circulaba en Internet una imagen de "el antes y el después" del retoque digital de una conocida actriz que hacía una campaña gráfica de ropa interior. El antes era la toma "cruda". Y el después, el resultado obtenido luego del "retoque cosmético". Vistas así, una al lado de la otra, la imagen manipulada ofrecía una visión irreal de un cuerpo femenino real. La piel tenía una tersura que no puede encontrarse en ninguna raza del planeta, a ninguna edad posible. Los pliegues de los miembros eran casi imperceptibles. La cintura había sido angostada y el busto, aumentado. La lozanía del rostro era sólo comparable con la de una muñeca de porcelana.
Pero viendo la imagen original, la "cruda", se podía apreciar el encanto y la vida de una mujer joven expuesta en toda su belleza. Seguramente, si le dieran a elegir cómo mostrarse, la actriz optaría sin dudarlo un instante por la foto manipulada digitalmente.
"El público no quiere ver a sus ídolos envejecidos, gordos o mal", decía un experimentado editor hace unos años. Y esta aseveración no es nueva. Cuando actrices de la talla de Mirtha Legrand eran jovencitas, sus fotos también eran retocadas (con recursos no digitales) para que
sus rostros parecieran todavía más juveniles. Hoy, nadie cuestiona que incluso mujeres de edad avanzada sigan "conservando" rasgos tan jóvenes.
En la industria del entretenimiento, las llamadas celebrities cuidan a tal punto su imagen que tienen fotógrafos personales para garantizarles el maquillaje digital a medida, y su imagen es
distribuida a los medios bajo su estricto control.
Para Miriam, "las fotos de celebrities que vemos en las revistas generan un alteración exagerada. Eso es muy perjudicial, sobre todo para las mujeres. Si no somos muy conscientes de que lo que vemos en esas fotos no es real, se puede llegar a pensar que esa clase de
belleza es posible. Es peligroso para las personas que ingenuamente anhelan un ideal de imagen que en el fondo es sólo virtual".
Nicolás Verba (15) pensó en hacer un book de fotos para la fiesta de su bar mitzvá. Y como le gusta tocar la guitarra, eligió presentarse a sí mismo como una estrella de rock (ver fotos). Para lograr un efecto real, su padre, Germán (42, abogado), recurrió a los servicios de un
fotógrafo profesional.
"El esquema de la fiesta era presentarlo a Nico como si fuera una estrella de rock. Incluso hubo una proyección donde mi hijo aparecía en las tapas de las revistas más importantes del género ?dice Germán Verba?. Antes no dejábamos las cámaras en manos de los niños. Hoy la fotografía digital y sus nuevos dispositivos (teléfonos) permiten que hasta un chico pueda fotografíar fuera de la influencia de sus mayores. Creo que la posibilidad de la manipulación digital de una fotografía se ha transformado en un arte en sí mismo. Se puede aplicar tanta creatividad en la etapa posterior de la toma que uno puede arribar a una realidad, o una ilusión de la realidad, totalmente distinta. El Photoshop permite crear algo diferente. Es un nuevo arte que se
desarrolla cada vez más y es inevitable. Está al alcance de cualquiera y se ha impuesto por sí mismo. El riesgo es que quita veracidad a la fotografía. Obliga a mirar con mayor cuidado. Debería estar aclarado cuando observamos una imagen si ésta ha sido manipulada o no. Si no se aclara de antemano, el valor testimonial de una fotografía se torna relativo. La única garantía de su veracidad es el autor de la imagen".
Fotos de recetas, de decoración, fotografía de moda, celebrities, etcétera, hasta llegar a la ilustración digital, donde el rasgo de la fotografía utilizada es casi imperceptible, constituyen un imaginario en los medios gráficos ya familiar para el público, que diferencia y acepta la manipulación porque está culturalmente preparado para su consumo.
Pero en el terreno de las noticias de actualidad estricta, determinada por la inmediatez informativa, y en el reportaje fotográfico, que es un tratamiento más interpretativo de una
determinada historia, la fotografía sigue siendo considerada una pieza de información que agrega contenido a una noticia. El compromiso con la realidad que muestra una fotografía en un contexto periodístico está sustentado por la seriedad de la fuente que la publica y la confianza
que el público deposita en el medio.
En ese sentido, todos los medios gráficos serios tienen manuales de estilo en los que se delimitan en forma precisa los alcances del retoque digital en una fotografía. Y se establecen diferentes géneros para diferenciar aquellas imágenes que han sido manipuladas con fines
ilustrativos de las que no pueden ser alteradas en ninguna situación.
En el mundo de la fotografía familiar las cosas no son tan estrictas. A la hora de dividir el álbum familiar, un matrimonio que se divorcia enfrenta un problema de difícil solución. ¿Cómo conservar el hermoso recuerdo del cumple del nene durante aquellas vacaciones inolvidables y evitar seguir viendo al ex, que le trae recuerdos contrapuestos?
Sergio Liste (31) es fotógrafo de eventos sociales. Ante la pregunta de LNR sobre qué cambios le piden sus clientes, enumera: "Las chicas, en los cumples de 15, piden que les saques los granitos y quieren las piernas más delgadas. Una vez, una adolescente me pidió que le aumentara el busto. Ahora le hice unas fotos a una chica que juega hockey. Tiene los muslos un poco gruesos. Ella es muy linda, pero quiso que le adelgazara los muslos. Otra me pidió: «¡Quiero tener una foto donde aparezca con Ricky Martin!». Lo que más quieren las madres es que les quite arrugas y bolsitas de los ojos. ¡Quedan como de porcelana! Si la gente no lo pide, yo no le toco la cara a nadie sin permiso.
"Hace poco fotografié un casamiento. Los chicos no quisieron retoque, pero es que eran muy lindos los dos? Eran perfectos. Daba gusto sacarles fotos. No eran modelos, pero lo parecían.
"Me parece chocante cuando fotografío un grupo en una fiesta. Al hacer la foto está todo bien. Pero en el estudio me piden que saque a alguien por que no salió como esperaban."
El reconocido fotógrafo de modas y publicidad Urko Suaya opina: "Desde que trabajo con cámaras digitales, la foto debe pasar sí o sí por el Photoshop para balancear y equilibrar la imagen, ademas de ajustar ciertos detalles imposibles de evitar durante la toma fotográfica. Pero el uso indiscriminado de esta herramienta casi siempre genera un resultado «plástico» y de mal gusto. Lo considero un recurso burdo si no se utiliza con sutileza y buen criterio".
Los dichos de Suaya, que entre otras cosas se especializa en fotografiar la belleza femenina, parecen ir en contra de lo que buscan tantas adolescentes en los fotologs o en las páginas de Facebook.
La joven Jackeline concluye su testimonio: "La gente que quiere cambiar su apariencia es porque quiere ocultar algo. Todas quieren ser las más flacas, las más llamativas. Es algo cotidiano. Pero hay chicas de mi edad a las que no le importan estas cosas. Los más adolescentes quieren parecer más grandes y los grandes quieren parecer más chicos.
Uno puede tener la ilusión de aparentar lo que no es, pero al final todos sabemos quiénes somos".
Dos abuelas se encuentran en la plaza. Una empuja un carrito con un bebé. "¡Qué hermosa nieta tenés!", le dice la otra. "Eso no es nada", replica la primera, mientras busca en su billetera. "¡Esperá a que te muestre las fotos!"

Por Daniel Merle
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